Restauración del mural «El hilo de la vida»

El mural El hilo de la vida inició un proceso de restauración, reafirmando el valor de la obra de Marta Sottile como parte del patrimonio cultural de la ciudad de Esquel.

El mural «El hilo de la vida» es una de las obras de arte público más representativas de Marta Sottile. Desde su inauguración, se convirtió en un punto de encuentro entre el arte y la comunidad, invitando a reflexionar sobre la historia, la identidad y el papel de las mujeres en la construcción de la sociedad.

Con el paso de los años, la exposición permanente a las condiciones climáticas fue produciendo un deterioro natural en la obra, haciendo necesaria una intervención que permitiera recuperar sus colores, preservar sus detalles y garantizar su permanencia como parte del patrimonio cultural de la ciudad.

En 2024 comenzó un proceso de restauración impulsado desde el Taller de Muralismo y Rescate Patrimonial del Instituto de Educación Superior N.º 818. La iniciativa reunió a docentes, estudiantes, artistas y personas comprometidas con la conservación del patrimonio, quienes trabajaron de manera colaborativa para devolver al mural parte de su aspecto original.

Antes de iniciar las tareas de restauración se realizó un relevamiento del estado de conservación de la obra y un proceso de investigación que permitió conocer con mayor profundidad su historia y sus características. Para ello fueron fundamentales los bocetos, fotografías y registros conservados del mural, materiales que sirvieron de guía para respetar la composición, la paleta de colores y el espíritu con el que Marta concibió la obra.

Cada intervención fue realizada con el objetivo de conservar la esencia del mural, entendiendo que restaurar no significa reemplazar una obra, sino prolongar su vida respetando su identidad y su valor artístico.

La recuperación de «El hilo de la vida» representa también un reconocimiento al legado de Marta Sottile y a la importancia que sus murales tienen dentro del paisaje urbano de Esquel. Sus obras no solo embellecen los espacios públicos, sino que forman parte de la memoria colectiva y de la identidad cultural de la ciudad, acompañando a generaciones de vecinos y visitantes.

Esta restauración constituye un paso importante en la preservación del patrimonio artístico local y reafirma el compromiso de quienes trabajan para que las obras de arte público continúen siendo accesibles, visibles y significativas para la comunidad. Cuidar un mural es también cuidar la historia que representa y mantener vivo el diálogo entre el arte, el espacio público y las personas que lo habitan.

La puesta en valor de «El hilo de la vida» permite que una de las creaciones más emblemáticas de Marta Sottile continúe transmitiendo su mensaje y acompañando la vida cotidiana de Esquel, renovando el vínculo entre la obra, la ciudad y quienes la recorren día a día.

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